Florentino vuelve a sacar la chequera
Confieso que nunca había visto Horizonte. De hecho, cuando encendí la televisión pensé que iba a encontrarme con Cuarto Milenio y sus misterios paranormales. Me equivoqué. El fenómeno inexplicable de la noche no eran los ovnis ni las psicofonías, sino la política española vista desde la mesa de Iker Jiménez.
La velada arrancó con la confirmación de la presencia de Florentino Pérez. Iker explicó que el presidente del Real Madrid es un fiel seguidor del programa, un dato que ayudó a entender por qué, tras casi una hora de tertulia política y varios minutos de publicidad, apareció como la gran estrella invitada. xsportfeed.life
Florentino entró en escena con la tranquilidad de quien lleva décadas acostumbrado a mandar. Incluso protagonizó un pequeño desliz al corregir a Iker sobre si debía tratarle de tú o de usted. Después llegaron las frases de titular, las referencias a sus éxitos, los reproches a quienes, según él, dañaron al club y las explicaciones sobre los asuntos que más ruido generan alrededor del Madrid. Lo cierto es que resulta difícil discutir el balance de Florentino.
Ha transformado el club y ha acumulado éxitos deportivos y económicos. Sin embargo, también da la impresión de que empieza a mirar demasiado hacia el retrovisor. Cuando uno recurre a Mourinho como gran solución para el futuro, quizá está demostrando que las ideas nuevas escasean. Y cuando habla desde una evidente sensación de superioridad, corre el riesgo de parecer más preocupado por reafirmar su legado que por construir el siguiente capítulo.
Eso sí, dejó un par de titulares para alimentar el debate. Anunció el fichaje de Denzel Dumfries y avanzó una futura oferta millonaria de 150 millones por un delantero europeo. Incluso se equivocó al intentar dar una pista sobre su destino al afirmar que era de la Premier y luego que no. Por si quieren saberlo, se trata de Vitinha del PSG. Veremos si el próximo martes cumple con su promesa… Y así terminó la noche: entre exclusivas, rectificaciones y Florentino Pérez ocupando el papel que mejor domina. El de protagonista.
Pathirage 'revienta' la jabalina, Lyles convence y los españoles progresan
La Diamond League vivió este jueves su primera etapa europea con la Golden Gala en el Olímpico de Roma, después de las dos primeras sesiones en tierras chinas (Shanghai y Xiamen) y de la de la pasada semana en Rabat, capital de Marruecos.
La gran figura fue el esrilanqués Rumesh Tharanga Pathirage en otra muestra de que la jabalina ya dejó de ser europea, tras los éxitos del keniano Julius Yego, el indio Neeraj Chopra, el granadino Anderson Peters, el trinitense Keshorn Walcott y el pakistaní Arshad Nadeem.
La nueva sensación de la temporada envió el dardo a 92,62 metros, nueva mejor marca del año, récord nacional de Sri Lanka y mejor lanzamiento desde hace casi dos años, cuando Nadeem reinó en los Juegos de París con 92,97m. A años luz, Peters fue segundo con 83,91.
Uno de los iconos de la noche era el debut al aire libre de Noah Lyles, el tricampeón mundial en Budapest'23 que no pudo reeditar su hazaña en los Juegos de París al sufrir un problema médico tras ganar el hectómetro. El estadounidense ganó y convenció en 100 lisos con 9.88.
Los tres españoles
Quique Llopis, subcampeón mundial de 60 vallas, dio otro paso adelante en unos 100 metros vallas en los que peleará por el oro continental en los Europeos de Birmingham. Tras debutar con 14.42 en Shangai y bajar a 13.36 en Xiamen, el valenciano fue tercero en Roma con 13.32.
Fue una carrera muy accidentada, en la que el estadounidense Jamal Britt pudo provocar una lesión grave al nipón Muratake en su caída. Por delante, el estadounidense Trey Cunningham maravilló con el primera marca por debajo de 13 segundos de su vida (12.98).
La segoviana Águeda Marqúes fue de menos a más en los 1.500 metros para acabar décima con 4:03.62, su sexta marca de siempre y mínima de la RFEA para el Europeo. Con Marta Pérez y Esther Guerrero embarazadas, esta marca parece un billete seguro para Birmingham.
La catalana Jaël Bestué disputó unos 200 de enorme nivel. Con el hándicap de correr por una calle interior, fue sexta con 22.98 en su debut al aire libre, aún lejos de sus 22.19 de 2025. Por delante, victoria de la santaluciense Julien Alfred, única por debajo de 22 segundos (21.93).
Más estrellas
En el resto de pruebas, destacó la victoria de la etíope Likina Amebaw por 13 centésimas en 5.000 con 14:18.41 tras un gran duelo con su compatriota Aleshign Baweke. Una pena, ya que lleva años instalada en tierras españolas y ha tratado de conseguir la nacionalidad sin éxito.
También brilló la británica Georgia Hunter Bell en 1.500 con 3:58.63, por delante de la polaca Klaudia Kazimerska (3:59.24) y de la controvertida transgénero estadounidense Nikki Hiltz (3:59.26), mientras que la eslovaca Emma Zapletalova se exhibió en 400 vallas con 52.58.
El italocubano Andy Díaz ganó 17,59 en un triple en el que se echa de menos al campeón olímpico hispanocubano Jordan Díaz, mientras que el transalpino Leo Fabbri en peso (22,14) por delante de los estadounidenses Kovacs (21,87) y del 'recordman' mundial Crouser (21,50).
Además, triunfos para el italiano Matteo Sioli en altura (2,28), la británica Molly Caudery venció en pértiga con 4,80 (lo mismo que saltaron la australiana Kennedy y la suiza Moser), el búlgaro Bozhidar Saraboyukov en longitud (8,26) y la jamaicana Megan Tapper en 100 vallas (12.50).
Por último, también se impusieron la emergente noruega Henrietta Jaeger en 400 lisos con 49.60 (la que llevó a su país al oro en los World Relays por delante de España en 4x400) y el francés Gabriel Tual en 800 (1:43.66).
Que en el Barça no perdamos la memoria
Hay debates que nacen complejos. Y luego está el de Bernardo Silva, que nace con todo el mundo teniendo razón al mismo tiempo. Bernardo Silva es un magnífico futbolista, un jugador que hace mejores a los que tiene a su alrededor. De esos que entienden el juego antes de que el juego se entienda a sí mismo y que cualquier entrenador quiere tener en su equipo. Otro apunte sin debate es que Bernardo inicia el ocaso de su carrera. No pasa nada. A todos nos llega el momento en que las rodillas empiezan a enviar certificados personales de caducidad. Y también es indiscutible que el Barça tiene hoy, probablemente, el mejor mediocampismo de Europa: Casadó, Pedri, De Jong, Bernal, Gavi, Fermín, Dani Olmo... un menú tan bestia y abundante que cuesta encontrar sitio para un plato más en la mesa ¿Bernardo elevaría el nivel competitivo de la plantilla? Sí ¿Pero reduciría minutos y recorrido a futbolistas cuya progresión parece dibujarse con tiralíneas de oro? Sin duda, también.
Luego está el otro extremo. El de los profetas y voceras del apocalipsis. Los que ya hablan de Gundogan 2.0, de un jugador en caída libre que viene al Barça a retirarse acompañado de los acordes de la brisa del mediterráneo... Estupideces. Bernardo sigue siendo un futbolista diferencial y cualquiera que le guste el fútbol, lo sabe. Por eso el debate es tan interesante. Bernardo mejoraría el equipo y, simultáneamente, ocuparía una zona donde quizá no hacía falta invertir esfuerzos. Puto dilema: ¿Aportar talento y liderazgo inmediato es obstaculizar el vuelo de quienes ya dibujaban cabriolas en el cielo? Y ahí aparece al que algunos apuntan como el gran sacrificado de esta historia: Marc Casadó.
La memoria es tan cabrona como mezquina y, además, es efímera. Ya casi nadie recuerda que cuando De Jong se autoanulaba porque atravesaba problemas más existenciales que físicos, cuando el pobre Bernal se rompió o cuando Pedri u Olmo encadenaban recaídas con puntualidad suiza, siempre se pudo contar con un tipo callado e insobornable, como estandarte. Sí, en 2024-25: fue Casadó quien dirigió un equipo que mordió cada balón como si fuera el último de sus vidas, quien convirtió el mediocampo en una aduana infranqueable y quien llevó a Flick en volandas hacia su primera liga, copa y supercopa.
Hoy discutimos si Bernardo Silva debe llegar. Es un debate legítimo, Si Flick lo quiere, bienvenido... Lo que no debería ser legítimo es olvidar tan deprisa a quien siempre estuvo cuando más falta hacía, y otros caían o desaparecían.
Fichar talento siempre es una buena noticia. Perder la memoria nunca lo es.

